Infeliz felicitación

1135346812_g_0 La felicitación navideña de los Reyes.

Fuente: www.elmundo.es

CHEMA CONESA*

La tecnología digital nos ha hecho creer que toda imagen es posible. Y es cierto. Tal vez por ello nuestro subconsciente esté anestesiado, aburrido del esfuerzo de comparar imágenes con la realidad a la que permanentemente debemos referirnos para creernos cualquier fotografía hecha para comunicar. Tal vez sea este el síndrome de los encargados de fabricar la imagen con la que la Familia Real nos felicita este año la Navidad. Tal vez hayan pensado que los miembros de la familia son sobradamente conocidos y que una mera referencia física basta para comunicar el mensaje tan chapuceramente construido gracias a la tecnología digital.

Pues me temo que no.

La falsedad en la construcción de una imagen invalida cualquier intención de comunicación veraz. Nuestro cerebro, aún convaleciente de anestesias, quiere apreciar la diferencia entre verdad y belleza, y en el proceso de digestión, clasifica la imagen como perteneciente a una de estas categorías. Es una primera línea de defensa simple, un primer parapeto ante el continuo bombardeo de imágenes que utilizamos, pero que nos va a servir para orientar nuestra consciencia hacia una de estas interpretaciones y sus respectivos géneros.

La belleza es el vehículo utilizado habitualmente para construir imágenes. El orden que se impone al caos, la sintaxis que ordena el lenguaje, y el resultado, si va acompañado de realidad veraz, constituye el mejor documento para apuntalar nuestras creencias en el mundo tangible que nos rodea.

La publicidad bien sabe de ello y continuamente construye imágenes de una perfección que nos hace dudar de su realidad, pero ante la belleza y la contundencia del impacto visual, preferimos ser condescendientes con la veracidad del mensaje para sentirnos reflejo de esas maravillas. Sabemos que al fin y al cabo es sólo publicidad.

Lo triste es descubrir que nos han enviado una felicitación y se han equivocado en el envoltorio, pues si bien no tenemos por qué dudar de la intención comunicadora, la chapuza técnica solo me hace pensar que el comunicador no se cree su oficio. Y se trata de la más alta representación del Estado. Es como si nos hubiese felicitado un humorista.

*Chema Conesa es fotógrafo y subdirector de Magazine, el suplemento dominical del diario EL MUNDO.

Leer “ODA A UN REY SIN PIERNAS” en Fontcuberta, J; “La cámara de pandora. La fotografía después de la fotografía“. Ed. G.G. Barcelona: 2010.

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